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sábado, 3 de enero de 2009

Punto de vista

Hay ojos,
miradas que nunca
se encuentran
a pesar de que se observen
a pesar de que
fijos
estén parados
en un mismo punto.

Y esas pupilas
que pretenden arbitráriamente
secuestrar
a aquellas otras
se pierden
y errantes sin destino
se
enamoran.

06/05/1999

Bajo la sombra de Rubén

Tú viniste aquí para olvidar
yo vine aquí para olvidar
y entre el fragor
de palabras inconclusas
lo logramos
olvidamos
pero olvidamos que mañana
entre el fragor
de palabras inconclusa
nos recordaremos.

15/06/1999

Infinitamente

Yo quería decirte
hasta mi muerte
hasta mi vida
recogerte en la
infinitud
de mis límites
decir
amándote
hasta mi muerte
hasta mi vida
prodigarte de silencios
en mi ruido
volcarme a tí
para no estar contigo
hallarme en tí
sin encontrarme
descansarte en mi
sin detenerte
hasta mi muerte
hasta mi vida.

10/06/1999
sin

sábado, 30 de junio de 2007

...

Después que la muerte te pisa los talones, te muerde los tobillos, te arrastra los zapatos
se mete en tu esperanza y no de contrabando
llega sin previo aviso y hurga en tus papeles
después de que la muerte te adivina las cartas
te espía por rendijas
e interrumpe tu charla
después que la muerte inmortalmente celosa
te hace aquella escena
de gritos en la nada
después...
te esquiva la mirada.

martes, 16 de enero de 2007

Un Poemario

LA MADRE DE TODAS LAS CONTRADICCIONES



Hernán Báez




ANTES DE LA TORMENTA


Silban las gotas fantasmales
Mi cuerpo asume la posición de un árbol
Que espera la llegada de la primavera
Con su traje de otoño

Y saltan los minutos sobre el zinc
Como saltamontes furiosos
Haciendo el inventario de las sombras
Proyectadas verticalmente sobre mi frente

Ignoro si el recuerdo tiene andenes
Pero aún así sigo caminando por la línea
Como un tren demasiado cargado
Y humedecido por las gotas fantasmales

Que nadie ve...
Que nadie escucha...
Si no es para ignorar
Esta tristeza

Los paisajes surgen deprisa
Las ventanillas de mis ojos
Están a punto de abrirse
A la tormenta más aguada de este siglo
Las despedidas afectuosas
Se congelan como una fotografía ensimismada
Y allá en la estación
Se pasea de un lado para otro
Como un guardavía el silencio

El silencio de estas gotas lamentables
Que derraman su euforia acongojada
Sobre el lomo de las vías oxidadas
Que terminan en las fauces del abismo.


FRENTE A LA CATEDRAL

Las maderas juntan moho
En las grietas
Una bandada de pájaros
Se marcha sin previo pío
Y los rostros
De asfalto ensimismado
Miran el reloj de la Catedral

¡Quedan tan pocas tablas
con que salvarse
en este mar de vitrinas
que marea!
¡Quedan los niños!
Pero crecen como árboles
Y luego juntan moho entre las grietas

La calle se voltea
Y queda suspendida
El cielo
Es asfaltado
Para hacer más confortable
La visión

En las esquinas las amígdalas
Se inflaman de orgullo
Y una boca
Pide que le devuelvan su oreja

La caminata calva
Y la conversación rala
Eructan sus gulas desiertas

Se superponen las imágenes
Sobre fondo de Catedral
Mientras el moho
Acumula restos de madera.

APOCALIPSIS COTIDIANO


Hay siete niños jugando
Una ronda quebrada
Caritas tiznadas
De vergüenza y miseria

Parece que rieran
Con lágrimas de lodo
Mientras el mundo gira
Como una ronda hiriente

Son siete niños que abren
El séptimo desagüe

Tomados de las manos
Se alzan vagabundos
Después caen del cielo
Porque era otro infierno

Son siete niños que inician
El séptimo día de hambre.




SANTIAGO, APARTA DE MI ESTE CALIZ

Estar parado esperando el bus
Y mirar al cielo buscando
Horizontes azul fértil
Nubes despistadas y alocadas
Que caminan levitantes
Por lo menos Santiago
Está más viejo que mañana

Y resuenan ecos distantes
Y parece como si fuera rock
Pesado chirriante
De mudas voces desgarradas
Cumbia de ajo
Cebolla ají vino
Vino con bebida
Fantasmal nauseabundo sonido
Que me dispara un tiro
En el oído
Y en la garganta
Y en el desdén
Y en esta penumbra
De calles que conozco
Como si fueran
Las líneas de mi frente
Tan marcadas demarcando
El rumbo que debo tomar

Sin embargo medito
Casi lento y afanosamente
Agarrándome del porvenir
Que demora tanto en germinar
Medito
Como un pez en aguas turbias
Sin radar
Sin mapa
Sin mitad
Sin atlas
Vagabundo errante
Solitario de pisar tímido
¡ Es tan difícil el amor
en este sitio!
Las palomas se asemejan
Al silencio
Y llevan herraduras en las patitas
Caminan porque a nadie
Importa su vuelo
¡ Es tan difícil amar
así
sin mirar el paisaje!
Y construir amor
Después de decir te amo
Hacer coincidir las palabras
Con el gesto de la boca
Decir por ti
Para ti
En ti
A través de ti
Viviendo
Poseídos en laberintos
Callecitas
Donde se hallan
Los grifos del llanto
Ese mismo que licúa
Los dibujos
Abortados del alma
Que emprende vuelo
Cuando los pies tocan la tierra
Y se masifica la distancia

Decir amor
Se torna irrespetuoso
Hablar amor
Es un hereje consuelo
Habitar el pequeño
Paraje de las caricias
Es demasiado puro
Para una fotografía tan gris
Donde a veces
Se cuelan personajes
Que no se pierden
Ni un solo clic
De nuestros íntimos retratos

En fin
Vivimos en la oscura caja
Que nos regala imágenes
Pero nos roba el hálito
De lo imprescindible
Y nos deja mudos
Como reos sin condena
Habitantes de un todo
Que más parece baldío
Territorio de impericias

Amar en una ciudad
Sin ríos
Sin nubes
Sin consonantes ni vocales
Es tan parecido
Al primer acto
De una muerte premeditada

Amar sin punto fijo
Sin firmas
Sin cortejos
Sin papeles domesticados
Sin descendientes
Encadenados
Amar por el placer de amar
Sin límites
Ni cuentas
Que cuelguen del clavo
Amar esa mirada
De esos mismos ojos
Con la misma luz
Que entra por la misma ventana
Cuando comenzamos el día
Amaneciendo cercanos
Levantando los huesos
Y la carne
Sin mediar responsabilidades
Ni horarios
Ni llegadas
Ni óptimo desempeño en la oficina
Ni yo
Ni tú
Ni nadie
Aprendiendo la lección
Del desarrollo
Del aumento de la producción
Del bien que le hacemos al país
Del ponerle el hombro a la tarea
“¡Dale no más!
¡Arriba ese optimismo!
¡Aquí trabajamos todos!
¡Por el futuro!
¡Por nuestros hijos!
¡Por nuestra patria!
¡Por el mañana!”

Amar
Así
Sin aprender
Estas desgastadas palabras
Que nos quieren insertar
En la mandíbula
Estas palabras
Que duermen en el diccionario
De los rectos señores
Que en su recta sala
Nos enseñaron
Con rectas bofetadas
A ser rectos
Como somos
O como quieren que seamos
Y a compartir migajas de pan
Repartidas en escritorios
En mostradores
En olímpicas escaleras
En transistorizados ascensores
En digitales papeles
Con informáticos sentidos
Entre espaciosos muros
De la cosa ninguna
Entre calculadoras
Archivos
Ventas de liquidación
Computadoras
Máquinas de escribir
Que han olvidado
Su sentido
Su razón de estar
Aquí
Tan cerca
Del espasmo y la diarrea

Y hacer
Un vomitivo recuerdo
De la noche
En que sudantes
Como muslos alocados
Nos hicimos la promesa
De sabernos siempre inminentes
Tácitamente indispensables
Unidos por el viento impetuoso
Que nos regaló la certeza
De un corazón
Palpitante de vuelos

Entonces
Mirar por la ventana
No puede ser prohibido
Y ver que en la esquina
Están parados los sueños
Esperando nuestro bus
No es un espejismo
Ni siquiera un milagro
Es la mejor manera
De acercarnos al horizonte.

LA MADRE DE TODAS LAS CONTRADICCIONES

Después de todas las naves
Los caminos digitales
Las redes globales
El chip y la micro memoria
Los aviones invisibles
Y las toneladas de fibra óptica
Aún veo
La misma rueda desgastada
Que va hacia el abismo

Después de emperadores
Estadistas
Grandes hombres de gobierno
Caudillos sin mucha honra
Y dictadores con uniforme y o con traje
Aún veo
El mismo simio
Que no sabe a quién manda

Después de tantos rodeos
Aún estamos solos
Sin saber si decir que sí
y lanzarnos indisciplinadamente
En los brazos
De esta vieja
Y buena madre
La madre de todas las contradicciones.

Hernán Báez

sábado, 2 de diciembre de 2006

La Poesía

(Fragmento)

La Poesía es como una mujer
caminando hacia mi
con la soltura de quien sabe
que jamás poeta alguno
ni torpe ni despierto
ni falso ni sincero
ni jóven o más viejo
va a poseerla del todo
aunque le venda su alma
aunque sea su compañero...

Hernán Báez

En esta noche

A mi luciérnaga

En esta noche no te detengas
Deja subir por tí la lava primordial

En esta noche no te detengas
Deja que surjan en tí cauces y ríos
Que luego serán miradas
Que iluminarán el mundo

En esta noche no te detengas
Haz de tus manos el origen del universo

En esta noche no te detengas
Cruza el umbral de tu palabra oscurecida

En esta noche no te detengas
Alza tu piel como un soplo primitivo

En esta noche no te detengas
Haz la cosecha de tus bien amados gritos
Que infundirán calor a la nieve de tus temores

En esta noche da por fin el salto mortal
Con que cruzarás hasta el infinito

En esta noche no te detengas
Abre los ojos y sueña despierta
Porque sólo así será y serás eterna …

Hernán Báez

Mudo camino

En silencio
en silencio como un violín enfermo
cuyas cuerdas tienen frío y tiritan
en silencio sigo tu aroma que huele a frío
en silencio como una pluma sin su pájara

callado demasiado callado para tanto dolor
sangro
una muda gota de anhelo
que abre sobre mi piel un largo cauce
desde los ojos hasta el más pequeño
de los dedos del pié

entonces
camino como quien se queda
parado observando el río
alejarse llevándose la tabla
que ha de salvarse para no morir conmigo
en silencio
así como digo tu nombre
a las tres de la madrugada
en esta calle vacía y callada
que ladra furiosamente sin perros

Hernán Báez



Ese extrano



Se peina apilando su rostro en la incomodidad
se niega a quienes ponen palabras
sobre los hilos de los tornillos
todo traje le sienta mal
sobre todo si el buitre está picoteando
la cuerda de su llaga

se afeita de espaldas al filo
cuando ve invertido el volar
de la suave transparéntida seductora del jardín

toma lecciones de gallo
cuando le faltan huevos al olmo

tiene excoriaciones violáceas
sobre su semblante subcutáneo
padece de hielos en la región animal
entonces
se enrolla
como gusánido torbellino
en profesión de calma

se estira y bosteza
mientras le surgen brillos
en las antenas que cincelan
el cielo

después tose
padece
se alimenta
sonríe
se preocupa
cuenta ovejas
busca la aguja en el pajar
y luego
cose
cose
cose
cose mil veces cose
las utopias sobre la mesa.

Hernán Báez